Leptospirosis
La leptospirosis o enfermedad de Weil (nombre usado más frecuentemente en la segunda fase de la enfermedad) es una enfermedad bacteriana asociada a animales salvajes y domésticos. La Leptospira es una bacteria aeróbica de la que existen más de 200 variantes serológicas distintas. Son bastante sensibles a las condiciones ambientales aunque pueden vivir largos periodos de tiempo en el agua, estiércol, barro y ambientes húmedos.
La bacteria es eliminada de todos los tejidos de los animales, con excepción del cerebro, los riñones y los ojos. De este modo la bacteria continúa como huésped, reproduciéndose y siendo eliminada a través de la orina, en ocasiones, de por vida.
Grupos de riesgo
La leptospirosis es más frecuente en regiones de clima subtropical y tropical húmedo. En climas templados, como el nuestro, es más bien una enfermedad laboral que afecta a granjeros, veterinarios, mineros, personas que están en contacto con alcantarillas, trabajadores de mataderos y otras personas cuya ocupación consista en el contacto con animales, especialmente ratas.
Vias de contagio
Los roedores son una de las principales fuentes infecciosas de la leptospira, ya que son importantes reservorios de la espiroqueta y la transmiten directa o indirectamente al hombre y a diferentes especies de animales. El contagio se realiza principalmente a través de la orina y otros fluidos corporales de animales infectados y en general, no se contagia de persona a persona. Los animales infectados, especialmente los roedores y animales silvestres, generalmente no presentan síntomas, y aunque los huéspedes primarios son animales silvestres, los animales domésticos, como los perros, son una posible fuente de infección para el ser humano, que puede contraer la enfermedad mediante contacto de la bacteria con la piel, sobre todo si existen lesiones cutáneas
Síntomas
La leptospirosis es una enfermedad febril aguda con otros síntomas asociados como dolor de cabeza, escalofríos, vómitos, ictericia, anemia y a veces erupción. Cuando compromete al sistema nervioso, al hígado o a los riñones (segunda fase), puede a llegar a poner en peligro la vida del afectado, Sin embargo, la enfermedad no siempre se presenta con ictericia o complicaciones orgánicas e incluso puede no presentar ningún síntoma o asemejarse a una gripe.
Periodo de incubación
El período de incubación es generalmente de 10 días, pudiendo ser entre 4 y 19 días. una vez que el animal está infectado, las leptospiras pueden excretarse durante aproximadamente un año.
Diagnóstico
La enfermedad se diagnostica mediante análisis de sangre específicos, disponibles a través de los laboratorios de salud pública, al igual que mediante el examen de fluidos corporales (sangre, bilis, líquido cefalorraquídeo y orina)
Inmunidad
Existen diferentes variedades del organismo. La infección con alguna de éstas generalmente provee inmunidad frente al organismo infectante, aunque no frente a las demás variedades. La vacuna nunca contiene todos los serotipos existentes y no confiere, por lo tanto, un 100% de protección.
Tratamiento
Los antibióticos de elección son la penicilina, la estreptomicina, la tetraciclina y la eritromicina. El tratamiento es más efectivo cuando es administrado a partir de la primera semana desde el inicio de los síntomas ya que las bacterias causantes de la dolencia desaparecen de la sangre 7 días después de iniciados los síntomas, y se establece entonces la llamada fase inmunológica. En algunos casos puede ser necesario realizar diálisis renal, pues el fallo renal es la principal causa de muerte por Leptospirosis.
Prevención
La prevención de la enfermedad consiste en buenas prácticas sanitarias. El uso de botas y guantes en lugares peligrosos (industria cárnica), drenaje de aguas estancadas, protección de las fuentes de agua de consumo, evitando su contaminación con orina de animales, manejo adecuado de basuras y otros residuos orgánicos. El control de roedores también pueden minimizar el riesgo de contagio.